Apuntes de la Bundesliga
Textos y videos con mi visión del fútbol alemán, la Bundesliga y la selección de fútbol de Alemania. Autor: Enrique Adolfo López
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martes, 3 de octubre de 2017
Complot en el Bayern Múnich
El delirante recuento que se hace en el Bayern Múnich del despido de Carlo Ancelotti desvela la dimensión real de los problemas al interior del club. Medios alemanes afirmaron que jugadores de alta jerarquía como Matts Hummels, Arjen Robben, Franck Ribery, Jerome Boateng o Thomas Müller conspiraron ante el directivo Karl-Heinz Rummenigge para lograr la remoción de un técnico con el cual los millonarios futbolistas no estaban de acuerdo. Se adujo, entre otras cosas, que el ritmo de los entrenamientos era demasiado suave desde el punto de vista físico. La derrota 0:3 contra Paris Saint-Germain habría precipitado la caída de Ancelotti.
Por si fuera poco, Robben describió al medio especializado Kicker cómo los jugadores, supuestamente hartos del laisser-faire de Ancelotti, comenzaron a entrenar por cuenta propia, sin conocimiento del técnico y pese a la prohibición expresa de éste. Sobre lo anterior, mucho se ha escrito en medios alemanes. Pero no se ha rebasado la línea de un guión (“Ancelotti tuvo la culpa de todo”) que el Bayern ha dejado propagarse con una facilidad equiparable a la supuesta laxitud del defenestrado extécnico en las sesiones de entrenamiento. El problema, y esto poco se resalta, es que la crisis del equipo no es solo deportiva, sino institucional. Si acaso el relato de los jugadores golpistas se apega a la verdad, la crisis comienza en el vestidor.
Marcada división
Para empezar, con una división marcada, por lo menos en el proceder, entre los cinco inconformes y la mayoría silenciosa del equipo. Continúa la anomalía cuando la minoría hegemónica (Hummels, Boateng, Ribery, Robben y Müller) se impone ante la mirada casi indiferente de los directivos. En seguida, véase la calidad de los insurgentes.Ninguno de ellos parece estar en el cénit de su carrera deportiva, único factor que podría justificar su fuerza dentro de un club orgulloso y granítico como el Bayern. Boateng ha venido batallando desde hace meses con lesiones que lo han dejado fuera del cuadro titular. Ribery y Robben están en el crepúsculo de sus carreras, proceso que no se detendrá. Thomas Müller fue acaso el principal damnificado de la era Ancelotti, pues fue relegado a la banca por el entrenador italiano, de modo que su inconformidad luce más egoista que altruista. La pregunta lógica es: ¿cómo y por qué estos jugadores lograron tener tanta fuuerza política dentro del Bayern? Y de manera más general: ¿desde cuándo un club de clase mundial como el Bayern Múnich, multicampeón del fútbol germano, permite que los jugadores propongan y dispongan?
En este punto entramos a la cara más profunda de la crisis bávara. En los mentideros del fútbol alemán se afirma que Ancelotti fue contratado a instancias de Rummenigge, mientras que Uli Höneß “no estaba tan convencido”. También se comenta la división entre estos dos directivos, patente tras el regreso de Höneß a la presidencia del Bayern luego de haber cumplido sentencia en prisión por fraude fiscal millonario.
El poder de los jugadores
El affaire-Ancelotti pone de manifiesto que la dupla toleró o no fue capaz de parar un levantamiento de jugadores contra el técnico. Los golpistas fueron más fuertes que ellos. También el tiempo lo es. El Bayern Múnich ha sido rebasado por una era en la que el fútbol de primer nivel, para bien o para mal, está dominado por el capital. La resistencia del Bayern, encarnada por Rummenigge y Höneß, a adoptar un modelo como el del Paris Saint-Germain, hundirá cada vez más al club en lo deportivo. Probablemente seguirá aspirando cada año a ser campeón de la Bundesliga, pero en cuanto a la Champions, se dedicará a soñar si no es que se adapta a la circunstancia prevaleciente.Adaptarse implica un compromiso de fondo. El Bayern intentó hacerlo con la llegada de Pep Guardiola, pero se quedó a medias. Permitió que el club se moldeara a imagen y semejanza del entrenador catalán, cosa inédita en la historia del Bayern, pero no colmó todas las aspiraciones del insaciable Guardiola. Al final, el club ni se modernizó, ni se quedó como estaba.
A Ancelotti, en este sentido, le tocó dar la cara por la “desguardiolización” del Bayern. Para que cambie el Bayern, si es que quiere hacerlo, es necesaria otra generación de directivos, o lo que es lo mismo, la salida de Rummenigge y Höneß. De otro modo, la crisis se prolongará, y ello muy poco tiene que ver con Carlo Ancelotti. Las primeras señales ahi están: el empate 2-2 ante el Hertha Berlin, y la nueva y grave lesión de Franck Ribery. Contra el tiempo no hay complotismo posible.
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